domingo

VINIEDO-YENDO

Vengo con un nombre en mis ojos
de nuevo voy a gritar mi nombre

¡...!

Allí me encontré
despierto con los ojos cerrados
como guardián de restos poéticos
como patético adorno de ciudad muerta.

Debo ahora callar y reir...
regreso con el silencio en mi cuaderno
y con otro nombre ensartado en mis letras.

0806081540

2 comentarios:

Akasha Dulcinea dijo...

Los nombres van y vienen cuando no están tatuados en la piel, aunque, muy dentro van esos que serán el recuerdo ineludible...

Cambia de nombre mientras puedas.


OsCuRaS y VeNeNoSaS mOrDiDaS.

Goyette Dos Gallos dijo...

Las luces,
de una ciudad,
al vez la tuya,
es la que
va delineando,
nuestros ojos,
de nombres.

De nombres.

Un abrazo poeta de la geografía hermana.

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