Despertar... cigarros en la terraza.

Debería mantenerme ocupado para decir que estoy vivo, o que simplemente aún siento (¿Cuál diferencia entre vivir y sentir?). Describo en mi aburrimiento lo agobiante de un perro aún caminante... o acaso lo de quien huye de quien lo alimentaba y le daba casa... siempre el malagradecido es quien desaparece. Para este momento lo único a necesitar es de poesía barata, de esa que yo creo, de esa insípida fila de versos gimnastas, adornos obligatorios para el buen show de melancólico en vías de suicidio. Alegre es pues la tarde repleta de ojos y escasa de miradas... cómo es que no entienden que no deben de entender este enfrentamiento de mente y cuerpo. Entremos a la mitad del día y observemos como otros seres surgen debajo de nuestros pasos... con quién se habla si ya no hay voces en este laberinto...? Derrames dentro de esta nube, ahora el espejo vuelve a aparecer y mientras un algo se forma en el camino que se olvidó olvidar... una carrera ¿a dónde? Una atadura en la garganta... palabras en tráfico denso y lágrimas que confusas se decidieron por ser ingeridas... mi nombre por hoy decido guardarlo. Entre tanta porquería escrita y callada, encuentro un ápice de entretenimiento, quizás pueda mutilar uno de mis sueños y continuar con la formación de la quimera que habrá de cuidar mis pesadillas, esas que cobardemente aprisioné en el fondo de mi azul delirio, pero que me encanta verlas en sus estallidos de escape... es ese el momento en que mi insomnio ataca y donde me vuelvo adicto a los cigarros que obligadamente se encienden durante el paso de las tres de la madrugada, mas ya no hay puertas que abrir, sólo subir las gradas y tirarme en el suelo, lamer el cielo, sus estrellas y por último dejar caer la ceniza junto a mis párpados en un escrito que me permite gritar y callar al unisono.

0910070324




2 comentarios:

metafora zero dijo...

besar el cielo oscuro hasta crear un remolino agujero negro de gusano de seda¡¡


High Air Mar High Air

Goyette Dos Gallos dijo...

Mi alarido es respiro, de fumarme los mismos sin terraza, pero la ceniza entre los dedos, hasta mimetizarlos con mi esencia, negra pero noble,
leal y pasional.

Un alarido dónde se comparte el insomnio y las mismas penas.