viernes

PRESENTACIÓN DE AUSENCIA


Tuve que esperar llegara al fondo y que con fortuna la conciencia estuviera, que mi mirada dejara la roja soledad del rencor hacia sí misma, que los delirios dejaran de ser omnipresentes, que la neblina dejara de ser tan condesada como la hice y pudiera ver mi ocultada y débil cordura.
Poco importó se repitiera por tercera vez la espera de mi sombra, igual poco importó el ensayo para la atraer la formación de un cartón que así bien lo guardaría entre mis empolvadas visiones de castas.
Mi paseo lo coloqué a orillas del precipicio pues extrañamente me veo atraído a esa oscuridad, mas no me concibo exacto y con descaro me deletreo con garabateada voz, y durante el nocturno que anhelo muestro mi verdad revelándola al tenue y precioso brillo que alfombra por donde dejo mis pasos. Algo dejo claro, no lo hago con mala intención y tampoco con buena intención, lo hago por efecto de la cálida aura que cariñosamente me advierte fracaso y no desea saberlo temprano ni tardío. Empero se hace mencionar que el rescate es inútil y ridículo, que me siento leproso y me deseo no presente... de preferencia olvidado (aunque sinceramente no sé si aquí soy sincero).
Entre esto, entre la locura esporádicamente rutinaria y rencorosa, entre mi falta de lágrimas, entre lo detestable de ser detestable, odioso y obtusamente contradictorio, entre tanta mierda de la que con absurdo gusto me acuso, entre todo eso encuentro un letrero que avisa la apertura de la temporada de caza a mi sospechada razón, así es que acaso se descubre o nace el acto que preciso explicará el primer paso para en verdad “ser”, es así que una propuesta con matiz de urgente decisión ocurre durante la marea alta, los ladridos de reflexión, desplumes nostálgicos, deseos de gritada carne cruda y bajo la luz de la diosa de plata, se hace pues la presentación de ausencia trayendo consigo el enfrentamiento a los debates internos entre las metáforas de mí, dejando como conclusión que otra muerte ya no es válida, que morir no es adecuado pues no soluciona dado la capacidad de renacimiento de los personajes combatientes, así sólo queda otra lectura a el paradigma de mi historia, una pronta recapacitación necesariamente atemporal. Entonces no se me es permitido rendirme y tampoco despedirme, pero sí un silencio entrecortado es lo que se podrá ver por ahora entre estas letras ardientes de batalla contra mí.

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2 comentarios:

Gabriela Monroy Calva dijo...

Hermoso y sincera la pregunta acerca de ser ignorado, olvidado o simplemente, no tenido en cuenta
Un abrazo
Gab

peregrina dijo...

Bellamente escrito.
cariños

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