domingo

CAMINANDO SOSPECHANDOTE


La tarde me abraza, me envuelve entre sus colores de sutiles matices, con sus amorfas nubes de fuego blanco me reconoce como su espectador predilecto. Yo contento me quedo observando esa singular belleza de otro sol en agonía, llenándome de el sentir necesario para esta travesía que me lleva en busca de algún nocturno. Prendo un cigarro luego preparo mi mochila, tinta y papel primordiales, siguen cigarros y voces acompañadas por guitarras, bajos y tambores, una chalina, regalo de una amiga lejana, me coloco sandalias y observo el camino a recorrer. La tarde se despide y me desea buena suerte con un último y suave suspiro. Oscurece lenta, lentamente. El sendero ancho e interminable, de gran altura, sobrepaso este primer trayecto y desde la cúspide observo que es tan sólo un gramo de la Tierra lo que he de recorrer. Otro cigarro. Me decido a descender voy colocando mis pasos entre piedras, entre recuerdos actuados por coloniales. Sé que desde que inicié estoy perdido, pero absurdamente alguien me pregunta como llegar a donde comencé. Deseo otro cigarro pero necesito fuego, entro a una cueva doy un cuarto de nada y me dan el fuego, pero cuando lo doy no sé si otorgo o recibo hipocresía. No importa algo me dice que eso es algo obligado en el trayecto, así que prosigo simple. Entre el transcurrir se observan pistas de un ser, de un vos, y dichas pistas se observan entre el florecer de un parque en donde sospecho estuve y también sospecho estuvo, aquí algo susurra, algo dice que existe un recuerdo desde hace tanto. La etimología ahora me habla de alguien, y me da rastros de un nombre que conocí desde alguna revolución en la que caminé sin saber bien a donde me dirigía y que a partir de allí dentro de la habitación futura de la memoria ya estaba ella resguardando. Un cigarro, me acomodo en una banca alrededor de la fuente de piedra que alimenta el verde de este recinto, pero el viento comienza a molestar con invisible y helada fuerza, no importa saco mi chalina e ignoro su paso frente a mí. He descansado un poco y emprendo de nuevo mi camino. Todo se vuelve más oscuro. La noche entre luciérnagas eternas dice que existe, poco a poco mi vista oscurece. Ando a tientas en busca de luz. Sin darme cuenta aparece frente a mí un lugar donde que dio temor, o eso recordé, yo me siento y enciendo otro cigarro, veo una sombra y me imagino algún fantasma que formé desde palabras otorgadas a mí en mi niñez, también observo algún destello, una voz se introduce a mi mente y me dice que es ella, en contradicción esta voz huye de mí gritándome que la siga. La sigo. Otro cigarro. Me veo caminando más leve. Levanto la mirada al universo y este me indica donde debo esperarte cuando me nombrás. La noche ahora me invita al segundo paso de la travesía, pero antes ensarto la mirada al infinito. Busco en mis bolsas, encuentro fósforos destrozados, retazos de papel y mínimas notas, monedas sin valor dentro de mi alrededor, pero no está lo que quiero, veo en mi mochila, cuadernos llenos de mi ausencia y mi nostalgia, llenos de personajes que admiro y de algunos que desprecio, en letras veo algún perro iluso y sarnoso, con colmillos llenos de enojo y con ojos grises y apacibles, veo también en la tinta mares, algunos que otros personajes que no reconozco y viejas torturas agradables. Sin embargo, sigo sin encontrar lo que quiero, registro la otra bolsa de la mochila y observo mi cajetilla de cigarros vacía.

Lo siento grandes personajes que me leen, pero les seguiré contando después de que compre cigarros. Pronto vuelvo…

3 comentarios:

metafora zero dijo...

Cuando las fuerzas mengüen
Un último esfuerzo por alcanzar el sol
Un craneo más en esta tumba no ¡¡

P.D
Acabo de apagar el segundo cigarro de la tarde ¡¡ Stay high ¡¡

Goathemala dijo...

…el fumador errabundo arrastra sus meditaciones por el ocaso. Que las musas le amparen...
Saludos.

Almacaraluna dijo...

yo te compro la otra cajetilla, jaja, esperamos la continuación.

Saludos con destellos de luna.

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