LENTO AMANECER

Tengo unas ganas de matar el tiempo con sus propios segundos, de devorarme la eternidad de tres mordidas y luego vomitarla dejando de ella pasado lleno de olvido, de quemar el cielo con mis ojos llenos de hielo fantástico y llenar la oscuridad que me toca con un llanto falto de vida y de esperanza. Quisiera dar un sentido a este viaje que realizo al infinito de la ausencia y que me lleva entre astros engendrados por Lilith, engendrados por una duda falsamente derribada. Solo, solo, solo… Es esa la situación en la que me sumergen mis sueños y así de nuevo finjo estar bien, que mal es mi actuación y se nota en mí la recurrente sospecha de nostalgia, y se ve en mi como mis alas se despluman, y se ve en mi una transformación en perro, en un perro que anda en busca de huellas de hace tanto. Luego de mis delirios veo que allá en mi sombra se me pide admitirme como ser supremos lejos de si. Entonces me enfrasco, me oculto, me callo, me desespero… Abro los ojos y me encuentro almacenado en un sótano falto de luz. No soporto esa imagen por lo tanto me dirijo a una silla y enciendo una pantalla, en la pantalla coloco mis sentimientos de manera binaria, y escribo, y lloro, y escribo, y extraño, y escribo, y suspiro, y escribo, y callo, y escribo, y amo, y escribo, y lamento, y escribo, y escribo… ¡Marlon!... Palabras se realizan para mí, algunas voces me dicen que otra me llama, un saludo cordial, una invitación a deambular por los pasajes que conocía sólo diurnamente, se hace la noche y los cerros cierran mi vista. Entonces subo y abro el balcón y unas siluetas me invitan al mundo, pequeñas armonías de recuerdos. Camino y bajo. Camino y abro una puerta. Cuando llego a reconocer el viaje todos mis pasos se asustan, pero también siento un encuentro de sinceridad en el que me debo una dignidad ocultada. Hablo de nuevo y me escucha la tortura, callo y la tortura me devora de a poco, yo no me niego y me ato a la nada desnudo y entregado sin estarlo y no finjo, ya ninguno lo hace, y la tortura me come lentamente. Al menos durante algunos parpadeos todo ha sido sin mentiras. Ocurren puertas estas se cierran, me quedo dentro, sufro claustrofobia. Pero allí me quiere la tortura, salgo y me obliga entrar. Juego de voces pasadas y futuras, de miradas, de presente que me viene a ayudar. Nadie más. Logro acabar el juego y me concentro en el cielo para estallar con un motivo repleto del pecho. Todo lentamente amanece y una sombra se recuesta en mi hombro y me pregunta que ocurre, y me llora mis ropas. El silencio ocurre y la sombra entiende. Y me envuelve en su ser para cobijarme y permitirme un descanso efímero.

6 comentarios:

Almacaraluna dijo...

Interesante regreso, señor Mar, me encanta, cada vez me gusta más como escribe, perdón por haber manchado con mis lágrimas sus ropas.

Saludos con destellos de luna!!!!! y perdón por lo del sábado.

Chica belle dijo...

Pegagosa telaraña de nostalgia vistes y calzas...profundamente pegagosa y quisas contagiosa...pero algo en ella me gusta...lo he dicho antes creo...es...es quisas esa intensidad tan concentrada...esa fuerza con que vives una emocion....me hace pensar que vives mas de lo que creo.
Saludos...

Die Walküre dijo...

Desconcierta y desespera apresando los sentidos,donde nuestra siniestra tortura se ahoga husmeando nuestro dolor...donde el silencio no sucumbe y se vuelve compañía constante,lenguaje cifrado y oculto en la eternidad bajo los brazos de todas las sombras.
Se seca,lento el llanto que olvidamos,tierna la última amargura...cobija la paz que de efímera se aferra más que mordida a tu alma...
Que descansa,donde tu nostalgia me persigue...
Auf Wiedersehen!

AkashA DulcineA dijo...

Oh, el viejo juego perverso de la noche... los trucos que descienden de la pálida luna, convirtiéndose en tormentos...

Qué delicia es leer tus sombras con Peter Murphy ("Cuts you up") de banda sonora...


Oscuros Saludos.

P. D. Agregaré un link en mi cripta para no perder de vista tu horizonte estrellado.

Insomne dijo...

Siempre que exista un cobijo al que regresar después de una oscura noche, la vida no será entonces tan terrible como la pintamos. Es una suerte, hay que reconocerlo.

Un abrazo desde mi noche permenente.

enfantterrible dijo...

Increíble relato que te lleva y te trae desde el más oscuro sótano de lúgubre desesperación hasta el cielo ardiente de una noche que sin darse cuenta amanece. Genial.

Un saludo.